25 mars 2009

Señor K: UN CÓMIC QUE NO HUBIERA DIBUJADO JAMAS UN ALEMÁN.

 

 

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Presentación de novela gráfica y exposición de portadas

“Que un nazi llegara a papa o a presidente de USA no es descabellado, es real”

Javier Hernández Alpízar, Xalapa, Ver.– El 26 de marzo, en el foro de la Rueca de Gandhi, a las 19:00 horas, Pavel Ortega presenta su novela gráfica el Señor K, e inaugura una exposición con dibujos y portadas. Algunas portadas “son una rareza” porque “aquí no estoy imprimiendo los fascículos, sino la novela gráfica, entonces no vienen las portadas, pero estarán en la exposición”.

Señor K es un personaje que muestra las contradicciones entre las “grandes vidas” de héroes y las vilezas de los mismos, que suelen ser menos conocidas. No solamente por ser al mismo tiempo un humano y aun gato, sino por ser, por ejemplo, un racista y un nazi.

Presentarán el libro, Señor K, Omar González y Claudia Domínguez, quienes han conocido y apoyado a Pavel Ortega desde hace muchos años: “Omar González me ayudó a conseguir mi primer trabajo como caricaturista. Creo que ya nadie se acuerda porque tenía yo 11 años, pero como era muy alto Omar dijo que tenía yo 15 y entré a una revista, aquí en Xalapa, que se llamaba Línea, y yo dibujaba una tirita cómica que se llamaba Douglas, también era un gato, ya desde entonces”.

Claudia Domínguez, asimismo, “ha estado muy vinculada a mi trabajo y ella se desenvuelve en el mundo de las letras en Xalapa”, explica el autor, al invitar a la presentación de su trabajo. Y contestó, además, a nuestras preguntas.

– ¿Cómo surgió el Señor K, hace cuántos años?

– El personaje lo he tenido en el subconsciente durante muchos años, creo. Porque está inspirado en un gato que tuve cuando tenía 15 años y estuvo conmigo hasta mis 18 o 19 años, cuando murió. Entonces lo usaba como una especie de conciencia, cuando me autodibujaba en mis historietas. Después decidí que era un personaje que podía hablar con la gente y tenía su historia.

Empecé hacer la parodia a los historiadores, porque cuando hablas por ejemplo de Picasso como un gran genio que contribuyó al arte moderno, etcétera, y ves la vida de Picasso como la cuentan sus hijos, que es una especie de monstruo o un déspota que los maltrataba: ves una dualidad. Muchas veces no se rescata toda la información, es muy difícil contar la historia, que se va haciendo a cada momento, y los libros van muy atrasados en su investigación.

El Señor K es una especie de burla a la historia. Porque es un hombre, me empezó a salir la biografía como de un superhombre, porque estuvo en la Segunda Guerra Mundial, fue piloto, llegó a ser presidente de los Estados Unidos, y otras cosas, pero al final te das cuenta de lo mezquino y lo ruin que puede ser por dentro. Esto lo empecé a hacer en una historia en 2003 y no me imaginaba que iba a llevarme por todos los derroteros que me ha llevado.

– Es un hombre, pero tiene forma de gato.

– Es como un chiste, porque me inspiré en uno de Woody Allen, del libro Sin Plumas, en un fragmento de la historia una mujer se queja de su marido y le dice: “Además, tienes plumas, y mides apenas centímetros. Todo está construido para que creas que vives en un mundo de hombres, pero en realidad ¡eres un enano!”

Esa forma en que él se ve es parte del chiste: El Señor K cree que es un hombre. Tiene una imagen de sí mismo mucho más elevada de lo que en realidad es. El es un gato. Además, como parte de la parodia, el Señor K es superracista, fue del partido nazi. Pero como gato, sufre el racismo de la gente.

– ¿Y el nombre: “K”?

– Viene del personaje de Kafka, el Señor K. Pero es también de la palabra “gato”: “katzinger”. Y es también un homenaje a Kafka, incluso por La Metamorfosis, ya que también juega un poco con eso.

– Lo curioso es la parte de lo nazi y el racismo.

– Mucha gente, cuando estuve presentando los fascículos (en Barcelona), inmediatamente los remitió a la novela gráfica The Mouse, de Art Spiegelman, quien narra el holocausto judío y usa la metáfora de que los gatos eran los nazis y los ratones los judíos. A mí me encanta. De hecho, es una novela de culto. Ganó el premio Pulitzer, lo cual es muchos decir, porque ese tipo de novelas no ganan ese tipo de premios. Entonces, también es jugar con el maniqueísmo de Spiegelman en su novela, ya sé que suena a una grosería de parte mía, pero me gustaba la idea de jugar con eso. Hay un personaje en la historia del Señor K que es un ratón y para hacerlo más evidente se llama “Señor Spiegelman”.

– La mayoría de los lectores no estamos acostumbrados a la idea de una novela gráfica, ¿qué es?

– Una novela gráfica es una historieta, pero que va mucho más allá de las historietas como se hacen en México. Lo más cercano a una novela gráfica que en este país ha ocurrido son los libros de Rius. Porque generalmente las historietas se quedan en el cartón o la tira cómica y no van más allá. Además los editores no apuestan porque vaya más allá. Por eso el Señor K es una edición de autor.

La costumbre que tenemos en México es el cartón político y la tira cómica, pero la novela gráfica es común en Estados Unidos y en Europa. Y en ella no hay un límite de páginas para contar tu historia. Es como la novela, y tienes gran libertad creativa. Obviamente, puede ir más allá de los géneros conocidos, como superhéroes y mangas, pues en la novela gráfica hay diferentes tipos.

En Estados Unidos, donde inició esto de la novela gráfica, con Robert Crumb y Daniel Clowes, se han hecho incluso películas. Está en cartelera “Watchmen”, de Alan Moore, y antes estuvo “V de Vendetta”.

– No manejas el nazismo como algo del pasado que duerme en las enciclopedias.

– Se ha hecho un mito de lo que fue en la Segunda Guerra Mundial el nazismo como para encapsularlo y estereotiparlo, para no rascarle más de lo que había más profundo con el nazismo. Mucha gente me dice: “Oye, tu eres mexicano, por qué no haces una novela gráfica que tenga que ver más con tu país. Por qué haces una sobre el nazismo, sobre Alemania”. Pero los alemanes tienen mucha vergüenza de lo que ocurrió con respecto al nazismo. El Señor K es un cómic que no hubiera dibujado jamás un alemán.

Y al mismo tiempo, me he permitido informarme mucho más en el tema. No quise tocar los estereotipos del nazismo, sino ir más allá. Muy poca gente sabe que los recursos económicos del aparato armamentístico nazi vienen de los Estados Unidos. La eugenesia, una de las cosas que Hitler defendía con respecto a la raza, viene de los Estados Unidos. Son cosas que no te las enseñan en la escuela. Por ejemplo: La familia Bush, se hicieron ricos gracias a lavar dinero de los nazis. La gasolina sintética que usaron los nazis, la tenían porque le compraron la patente a los yanquis, y éstos no podían usarla durante la Segunda Guerra Mundial. IBM, Coca Cola: todos esos apoyaron a lo nazis. El nazismo va mucho más allá de algunas naciones, de hecho la nación que salió más perjudicada fue la alemana. Es un asunto que podemos vivir en muchos países de América Latina, pero como que no recapacitamos ni aprendimos nada de lo que ocurrió. De hecho, los judíos han hecho un monopolio del holocausto, dicen que son las únicas víctimas, cuando holocaustos han habido y siguen habiendo en muchas partes del mundo y en muchos momentos de la historia.

– Además de este trabajo en cómic, haces títeres. ¿Será porque estos temas generan a veces rechazo cuando se tratan en serio y con el humor son mejor atendidos?

– Sí, el mismo Woody Allen decía que es mejor decir la verdad en forma de chiste para que la gente se ría, porque si no te van a matar, y es cierto. Me ha tocado, aquí no todavía no porque aún no es muy conocido mi trabajo, pero cuando empecé a promover el Señor K, me llegaban correos electrónicos diciendo que si yo era nazi, porque mucha gente me malinterpretó. De amigos a quienes se los he dado, algunos son de ascendencia judía, me dicen que es muy truculento. Pero el humor sí ayuda a destapar esos temas porque se tienen que tocar, ya que si no, se va haciendo un abismo muy grande en el que acabas cayendo.

– El humor tiene también un lado que nos confronta…

– A mí lo que me interesa en el humor, en el Señor K, no es tanto hacer un chiste o una frase muy elaborada para que la gente se ría. La intención del Señor K es hacer reír de las cosas que ocurren, la situación en sí. El hecho de que el Señor K sea un gato y tenga que enfrentar su condición entre la gente es en sí una situación chistosa. No se trata de hacer leña de ello, sino presentar las situaciones y, además, no de una manera exagerada. Por ejemplo, actualmente tenemos un papa que perteneció a las juventudes nazis (Josef Ratzinger, Benedicto XVI). Entonces, no es nada raro ver a un nazi que acaba siendo presidente de los Estados Unidos. No es descabellado. Y es real.

Al final, toda la ironía del Señor K no es ciencia ficción. Está documentado: casi todo lo que presenta el Señor K, como el control mental, los viajes a la Luna y todo eso, son cosas que ocurren. pero muchas personas no tienen esa información.

Así que un humor que puede llegar a verse como truculento, y un enfoque de los temas que puede parecer polémico, no son ingredientes que hagan indiferente la presentación de algo tan poco común en México como una novela gráfica, de Pavel Ortega: Señor K.

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